Los nuevos cambios de estrategia

En estos convulsos tiempos de cambio (o a lo mejor, cambio de época), y provocados por esta pandemia infravalorada en un principio (esta soberbia europea), se dislumbran a medio plazo una serie de cambios de estrategia que los defino brevemente, y que en los sucesivos días iremos profundizando.

  • La estrategia democrática de los datos (Open Big Data). Los ciudadanos necesitamos una apertura y acceso a los datos que no deben ser patrimonio exclusivo de grandes compañías. Para crecer debemos estar en igualdad de condiciones.
  • La estrategia industrial. Necesitamos una industris potente, de gran valor añadido y que no sea tan sensible a posibles cambios en la economía. La economía basada en servicios está bien hasta cierto punto. Pero la industria genera riqueza y estabilidad.
  • La estrategia I+D. Somos un país con un buen tejido formativo. Aprovechémoslo. Invirtamos mucho más en I+D, y el resultado será muy satisfactorio.
  • La estrategia sanitaria. A pesar de que nuestra sanidad pública, especialmente sus profesionales son de una valía incontestable e incuestionable, los recortes han hecho mella en el funcionamiento de la misma. Más rofesionales y más medios. Sin temor alguno.
  • La estrategia digital. Nos estamos dando cuenta por fin, de la utilidad de algunas herramientas digitales que agilizan, optimizan y sustituyen algunos medios tradicionales de trabajar.
  • La estrategia europea. La UE ha quedado en entredicho. Ya van demasiados fracasos. Y como no se reinventen, la existencia de la misma se cuestionará cada vez más, especialmente desde un punto de vista utilitario.
  • La estrategia económica. La sociedad capitalista occidental está también en la UCI. Hace falta, y ahora ya es urgente, de un replanteamiento global del funcionamiento de nuestra economía. Solamente hay que escuchar al FMI, y sus predicciones.
  • La estrategia de liderazgo público. Nos faltan políticos expertos, que no seancortoplacistas, y encaren el futuro sin miedo a tomar decisiones que les puedan costar votos. El problema es saber si los hay, y encontrarlos.
  • La estrategia de la sostenibilidad. La emergencia climática ha pasado temporalmente a segundo plano. Pero eso no quiere decir que haya perdido importancia. Al contrario. Con un mes de ralentización económica, los índices de mejora de la Tierra han subido un 25 %. Deberemos tomar nota.
  • La estrategia de la solidaridad. La sociedad humana saca a relucir lo mejor de la misma, en tiempos de agudas crisis. ¿Por qué no motivarnos para continuar en épocas de bonanza?

Como he dicho anteriormente, hablaremos y desarrollaremos los puntos descritos.