Recuperación post COVID-19 a través del Big Data


Observar la evolución de la economía en tiempo real y alta definición resulta imprescindible a la hora de evaluar el impacto económico de un evento con pocos precedentes en la economía mundial como la actual crisis de la COVID-19. Si bien no es la primera ni la última vez que nos enfrentamos a un desastre, esperado o inesperado, las características del mismo lo hacen casi único. Es, por ello, que un diagnóstico certero del qué, cómo, cuándo y dónde adquiere una relevancia primordial. El análisis de datos granulares en tiempo real con Big Data nos ayuda precisamente a resolver gran parte de estas preguntas y permite agilizar la toma de decisiones a los agentes, instituciones y policymakers. La propagación e impacto de la COVID-19 tiene elementos comunes en los países donde el virus ha ganado protagonismo, pero también diferencias en el tiempo y en el espacio que le da un valor extra al Big Data. Estas dependen, sobre todo, de la virulencia de la pandemia y las medidas restrictivas llevadas a cabo para contenerla.
Los efectos del virus en el consumo comenzaron a notarse con fuerza en Europa a partir de la segunda mitad de marzo, alcanzando el colapso a mediados de abril. Como en Ana Karenina, no todas las categorías de consumo padecieron la crisis de la misma manera o intensidad. Durante este contexto excepcional estamos viendo cómo coexisten actividades cuyo consumo ha aumentado respecto al año anterior de manera permanente, como es el caso de la alimentación (comemos lo mismo pero en casa), mientras que otras como el gasto en salud también han aumentado, pero lo han hecho de manera transitoria. Por el contrario, el colapso fue total en actividades como los servicios de restauración, turismo y ocio.
Además, la crisis ha generado cambios en la forma en que consumimos, de hecho el comercio online ha ganado peso frente a la compra presencial. En términos generales, las ventas de bienes y servicios online han resistido mucho mejor este periodo y en algunos casos, como la restauración, la asimetría ha sido notable. Este fenómeno no es un hecho aislado, sino que se ha convertido en una tendencia global que se ha acentuado en aquellos países donde los niveles del comercio online eran relativamente bajos, o allí donde las restricciones de movilidad fueron más duras.
Pero nada persiste para siempre, y a partir de que los datos de infectados comenzaron a caer con fuerza, empezamos a retomar la actividad y los datos de consumo a recuperarse. Tímidamente al principio, pero irá ganando fuerza a medida que los grandes motores regionales -como la Comunidad de Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana- avancen de fase. Esto tiene un doble efecto sobre la economía: el levantamiento de restricciones a grupos densamente poblados, y los efectos onda derivados de la gravitación que las regiones colindantes mantienen con estos importantes focos de atracción económica.
El levantamiento del confinamiento durante la semana del 11 al 17 de mayo por fases ha traído diferencias significativas entre provincias. En promedio, el gasto semanal con tarjetas en aquellas que avanzaron a la fase 1 el 11 cayó 20 puntos menos en términos interanuales que en las que permanecían en fase 0. A partir de ahora vamos a observar con una mayor claridad la recuperación, que irá ganando en intensidad a medida que la restauración y el turismo se vayan incorporando plenamente al proceso. Una vez esto suceda, las tasas de crecimiento pueden sorprender claramente al alza hasta que se normalice la situación.
La coyuntura se verá acompañada por una clara mejora del entorno exterior en nuestros principales socios comerciales, pues la situación en el resto de los países europeos es similar, o incluso mejor. La recuperación del
Artículo de prensa / 1 de junio 2020 2
turismo será más gradual, dependiendo de la situación en origen y destino de cada país. Por contra, la recuperación que estamos observando en Latinoamérica es mucho más lenta y menos intensa, debido a una propagación más tardía de la COVID-19 y, en algunos casos, una respuesta al virus mucho menos contundente. Seguiremos atentos a las señales que nos dejan los datos para reaccionar cuanto antes y mitigar los efectos de este tsunami económico.